Visitamos L´Escaleta un sábado de noviembre, visita que teníamos pendiente de hace ya tiempo y que cogemos con ganas. L´Escaleta se encuentra en Cocentaina, localidad del interior de Alicante, en un chalet a las afueras de la localidad, y en general podemos decir que algo apartado de todo. El restaurante, recientemente reformado en lo que a la sala se refiere, a la que según parece le han dado un toque mas actual, cumple con todo el «estándar Michelín»: local agradable y tranquilo, excelente servicio, y un ambiente que invita a disfrutar de la comida sin prisas y con calma. Fuera dispone de una terraza que en primavera/verano seguro que resulta agradable, pero que ya en esta época de año no es «habitable».

Se agradece un servicio muy natural, nada estirado ni elitista. Muy simpáticos el jefe de sala y el resto del personal, y con el grado de atención propio que se le presume a la categoría del restaurante, y no solo durante la comida, sino también con un par de cuestiones previas al gestionar la reserva. En esto un diez, estuvimos como en casa en L´Escaleta, y lo decimos porque alguna vez en restaurantes de este tipo uno tiene la sensación de estar más en un museo que en otro sitio.

Gran punto a favor: Existe la opción de comer a la carta o menú, dos de 90/115.euros (IVA incluido) respectivamente, y un tercero a 145.Euros que se sirve en un reservado adyacente a la cocina y que cuenta con un trato más personal con el chef. Lo de poder pedir a la carta es algo que con los años ha ido desapareciendo en este tipo de restaurantes, y realmente se agradece poder tener la opción. Además, y aquí vamos adelantando el tema del bebercio, existe la posibilidad de pedir numerosos vinos por copas al gusto, muchos de ellos muy interesantes, lo que permite personalizar el maridaje, y ello aunque no sea a toda la mesa en conjunto. Mucha flexibilidad por tanto, muy bien por ahí.

Elegimos el menú de 90.Euros (2 Snacks, 2 Aperitivos, 7 platos y 2 postres, mas algún extra) y acabamos muy satisfechos. La opción más larga apenas son 3 platos más, así que seguramente también es plenamente asumible.

En cuanto a la bebida, L’Escaleta cuenta con una bodega de categoría y un sumiller reconocido. El servicio del vino obviamente impecable. La opción comentada del maridaje por copas nos pareció la mejor, así que acompañamos la comida con los siguientes vinos, entre los que resaltamos el blanco de Alsacia, una maravilla, un oloroso de añada de bodegas Luis Pérez sobresaliente, y el magnifico tinto portugués, gran broche final.

Manzanilla Pasada Maruja Juan Piñero. 

Trapet Gewürztraminer GC Sporen 2011. 

Luis Perez Barajuela oloroso 2013. (Oloroso de añada)

Poliziano Asinone 1999 –  Montepulciano. 

Quinta Vale Meao 2001 – Douro.

Gutierrez de la Vega furtivo lagrima covatina 2012 – Alicante

En general un nivel muy alto en los vinos a precios contenidos. Sobresaliente en este aspecto, disfrutamos mucho.

 

(Ojo, a partir de aquí spolier del menú)

Comenzamos con los Snacks y aperitivos, entre los que destacamos la «Oreo Ajoblanco y Negro» y el «Turrón salado», del que no disponemos de foto, aunque todos en general bien.

 

Bloody Mary de chumbera

 

Oreo Ajoblanco y Negro

 

Queso Fresco (leche de almendra)

 

El menú mejora y toma cuerpo con los entrantes, destacamos tres platazos: Los erizos, en temporada, una verdadera delicia de plato, de lo mejor de la comida. Las quisquillas marinadas estaban de escándalo, por textura y sabor. El Blanquet, de textura grasa, sabrosísimo, acompañado de un gran fondo y unos garrafó como nunca habíamos comido, plato en principio difícil muy bien resuelto.

 

Erizos, calabaza asada y aguachile

 

Sabayón de Azafran polen fresco y flores

 

Fideuá de fideos translucidos y Quiquillas marinadas

 

Setas de Otoño, huevo pochado, panceta Joselito  y carbonara de coco


Blanquet con garrafó y trufa de verano

 

De los principales destacamos sin duda la Tira de asado, de larguísima elaboración. una autentica delicia que se deshace como mantequilla en la boca, de diez. El arroz también muy bien, aunque aquí íbamos con las expectativas disparadas por la fama al respecto y luego no nos sorprendió tanto, lo que también nos ocurrió con el pescado.

 

Lubina – caldo de Giraboix

 

Arroz seco de caza y setas

 

Tira de asado lacada en su jugo

 

En lo que se refiere a los postres, el Brioche sin duda lo mejor. Nada es lo que parece, y el resultado es genial, muy rico el postre. El helado es un buen cierre, fresco y con la moscatel y el cabello de angel bien presente para acabar el menú con muy buen sabor de boca.

 

El espíritu de un brioche

 

Helado de Chirivia con cabello de angel & vinagre de moscatel

 

Finalmente, junto con los cafés y un notable pacharán casero que nos ofrecieron, nos sirvieron una tableta de chocolate para tomar allí y en su caso llevar a casa, un detalle bien rico.

 

Nos gustó menos el servicio de pan, que consiste en un pan casero al centro de la mesa a compartir, si bien esta muy bueno, es realmente incomodo, hay que «pelearse» algo con él y acaba toda la mesa llena de migas.

Pudimos charlar un rato y cambiar impresiones con Kiko Moya, chef de L´Escaleta, que estuvo de los mas simpático. Seguro que la opción del reservado junto a la cocina es muy entretenida con él presente. Nos la apuntamos para otra futura visita.

Como conclusión podemos decir que el viaje y la visita a L´Escaleta realmente merecen la pena aunque implique cierto desplazamiento. Se come muy bien y se bebe estupendamente en un ambiente muy relajado y agradable.

Como añadido decir que para no hacer mucho coche de vuelta nos alojamos en Masia la Mota, un hotel rural a las afueras de Alcoy, a 20 minutos del restaurante muy tranquilo y agradable, en plena naturaleza, muy recomendable.

 

Menú 90/110/145.Euros Bebidas aparte.

Visita Noviembre 2017.

 

L´Escaleta

http://www.lescaleta.com

Subida la Estacion del Norte, 205,

03824 Cocentaina, Alicante

T. 96 559 21 00  T. 96 559 13 59

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Después de un tiempo volvemos a «La Taúlla» de Julio Velandrino y podemos decir que las (buenas) sensaciones de la última visita no han cambiado: un sitio diferente y acogedor, un muy buen cocinero, un servicio más que correcto, y todo hay que decirlo, un precio ajustadisimo para la experiencia que ofrece, hacen de La Taúlla un restaurante de lo mas recomendable, de lo mejor en Murcia y alrededores, y ello aunque le falten por pulir pequeños detalles.

La Taúlla se encuentra en Espinardo, a unos 10 minutos en coche del centro de Murcia, y ocupa lo que antiguamente fue un molino de pimentón, del que se conserva maquinaria a la vista, lo que junto con una decoración acorde al uso original del local le da un encanto innegable. Lugar diferente y bonito, que además han sabido transformar en acogedor, con buen menaje y suficiente distancia entre las mesas, al que no obstante su especial acústica le penaliza algo, especialmente con mesas numerosas y animadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la Taúlla no hay carta, el chef elabora un menú con productos de temporada, en los que priman las verduras de la huerta y los pescados murcianos, y que va cambiando por lo tanto según el producto de que disponga: cocina de producto acompañada de un nivel técnico notable que sirve para darle más protagonismo y vistosidad, técnica la servicio del producto, y no al revés como muchas veces ocurre. Esta vez se nos ofrecieron dos posibilidades: un menú corto de 5 platos y postre (30.Euros), y otro largo de 8 platos y 2 postres (40.Euros), bebidas a parte. Elegimos el menú largo, e hicimos bien, ya que no resulto «tan largo», y si bien quedamos de sobra satisfechos no fue para nada exagerado, por lo que creemos es la mejor opción.

Comenzamos con unas patatas «Acho», aperitivo típico en la casa, y unos langostinos, presumimos que del mar menor, al centro de la mesa. Punto de cocción y sal perfecto. Muy ricos, un buen comienzo.

 

Ya propiamente con el menú, el primer paso es una composición de 3 aperitivos que se presentan a la mesa juntos, entre los que resaltamos el Boquerón Tai marinado en salsa japonesa. Mucho sabor y vistosidad, y todo con sentido. Muy bien.

 

En los siguientes tres platos Julio Velandrino despliega su sobresaliente saber hacer en lo que al tratamiento de la verdura se refiere. En esto destaca especialmente el cocinero, que consigue, siempre con mucho sentido, puntos de cocción, texturas y sabores magníficos, ello con técnicas y preparaciones modernas y vistosas, lo que le hace elevarse claramente sobre el panorama gastronómico murciano. Es sin duda lo mejor del menú, de hecho apostaríamos con un menú totalmente dedicado a la huerta, merecería la pena seguro. Sin desmerecer para nada el «Gazpaviche», esplendido, lo mejor del menú fue el Piz-Taco, impresionante, y el huevo de gallina feliz a baja temperatura, una delicia. En el Piz-taco, compendio de verduras de temporada y queso, se resume lo mucho de lo que es capaz de hacer el chef con los vegetales, para repetir y repetir, y el huevo a baja temperatura, preparación que en distintas formas es habitual en el menú, resulta sabrosísimo y delicado. Dos platazos.

Gazpaviche con Garum

Piz-Taco la taúlla

Huevo de Gallina feliz con pil-pil de cocido y carne de caza

 

Pasando ya al pescado y la carne, la dorada decepcionó algo, seguramente por que veníamos de un nivel altísimo de preparaciones, y no acabó de convencer, fue lo que menos gustó. Mejor el cerdo ibérico, sabroso y estupendo de punto, que si fue del agrado general de la mesa.

 

Dorada y ajo negro

Cerdo ibérico con salsa japonesa

 

Finalmente, respecto a los postres, destacar el tartar vegetal respecto al «chocolate», ambos ricos y cumplidores con el tono general del menú, aunque obviamente no es aquí donde esta el fuerte del mismo.

Tartar vegetal de remolacha y lacteos

Chocolate

 

Del servicio decir que resulta del todo correcto y atento, incluido el servicio del vino, lo que supone una mejora respecto a anteriores visitas. Da la impresión de estar todo mejor engrasado. Destacar el pan, que lo suministra Pan Moreno, panadería recientemente elegida entre las mejores panaderías de España , un muy buen detalle este.

En cuanto a la bebida, no se nos ofreció como la última vez maridar el menú, si bien, dado que éramos una mesa amplia, pudimos cambiar un par de veces de vino siguiendo los consejos del jefe de sala, lo que de facto supuso un maridaje. Si bien fue correcto y acompañó la comida, entendemos que aquí hay cierto margen de mejora. Echamos de menos tener disponible algún Jerez con los langostinos, a modo de aperitivo solo nos pudieron ofrecer un muy correcto vermut artesanal, y también nos faltó algún vino dulce para acompañar los postres. Es cuestión de ampliar algo las referencias de la bodega y tener alguna opción más para acompañar una comida mas que notable y elevar así el nivel de la experiencia.

Empezamos con un Casar de Burbia 2014 (Mencía – Bierzo), un vino muy correcto, conocido y con cierto predicamento en el sector hostelero, aunque resulta obvio que hay mejores mencías. Continuamos con «Sembro» 2016 (Tempranillo – Ribera del Duero), el más flojo, simplemente correcto. Finalizamos con un «Costumbres 2015» ( Garnacha y Graciano – Rioja baja), sin duda el mejor, un vino muy recomendable de elaboración artesanal que ya conocíamos, y que además (como los anteriores) se ofrece a un precio de lo más contenido, en consonancia con el del menú, lo que es de totalmente de agradecer.

 

 

A modo de conclusión podemos decir que La Taúlla es sin dudarlo una de las mejores opciones gastronómicas en el panorama murciano. Cocinero con talento, nivel medio muy bueno, muy alto en las verduras, y un lugar agradable y bien atendido. Además a un precio, que aunque ha subido algo, sigue muy ajustado para el nivel gastronómico que presenta. Un must en Murcia, esperemos que siga por el buen camino. Volveremos.

 

Visita Noviembre 2017

 

La Taúlla de Julio Velandrino

Calle Antonio Flores Guillamón 2

30100 Espinardo, Murcia

Telf: 868 07 99 80

Precio Medio 40 – 50. Euros.

 

El pasado 11 de octubre algunos de los miembros de la asociación, acompañados de los amigos de @VinAchoMurcia, compartimos una cata de vinos de Jerez organizada en Vinateros, enoteca de referencia en Murcia, a la que lo primero agradecemos la disposición y el entusiasmo con la que organizaron el evento, de un nivel notable tanto por los vinos degustados como por las explicaciones y comentarios que los acompañaron, todo en un ambiente de los mas agradable. Compartimos una velada estupenda en todos los sentidos, y así se lo queremos transmitir a Fran Lopez, sumiller de elevada formación (actualmente prepara el Diploma de la Wine and Spirits Education Trust, antesala del Master of Wine) con notable aptitud para transmitir conocimientos, gestor de la enoteca y conductor de la cata, al que trasladamos nuestro agradecimiento.

Vinateros organiza mensualmente una serie de catas de acceso libre para el publico en general, y fue en una de ellas, de «Riojas clásicos vs Riojas modernos», en la que surgió la idea de realizar una más especifica dedicada a los distintos vinos de jerez, vinos sobresalientes que sin embargo no tienen el acceso y la difusión que merecen, aunque esa es otra cuestión. Fran aceptó encantado el encargo, y el resultado, más que satisfactorio, fue el que pasamos a comentar.

El evento comenzó con una cata en paralelo de Finos y Manzanillas, con el objetivo de comparar y apreciar los matices y diferencias entre ambos, que si bien proceden de la misma materia prima, la uva palomino producida en el marco de Jerez, envejecen en bodegas de Jerez y el Puerto de Santa Maria (los finos) o en las de Sanlúcar de Barrameda (las manzanillas), proporcionado las distintas condiciones climáticas de ambos lugares matices sutiles que los diferencian y dan carácter.

Manzanilla Maruja. Bodegas Juan Piñero.

Fino Ynocente. Bodegas Vladespino.

Tras los vinos de entrada, siguiendo con la cata en paralelo, pasamos a vinos ya de mas entidad. Un fino de Bodegas Tradición con una vejez media de 10-12 años, y una Manzanilla pasada de Equipo Navazos, un vino de una vejez media de 15 años proveniente de una solera creada en 1986.

Bota 59 Mazanailla Pasada «Capataz Rivas». Equipo Navazos.

Fino Tradición. Bodegas Tradición.

De los 4 vinos, sin duda, la Bota 59 de Equipo Navazos fue la que mejor recuerdo dejó. Un gran vino, y un gran anticipo lo que se avecinaba a continuación.

Siguiendo el esquema propio de los vinos de V.O jerez, pasamos a degustar un amontillado VORS 30 años, de Bodegas Tradicción, un peso pesado con una vejez media de 45 años, que gusto muchísimo. Uno de los triunfadores de la noche sin duda junto con los palo cortado.

Amontillado Tradición VORS 30 Años. Bodegas Tradición.

 

Pasamos a los Olorosos: el objetivo era observar la diferencia entre un oloroso (Cruz Vieja) elaborado según el tradicional sistema de solera (la solera data de 1900 y al que se le estima una vejez media de 20 años, y un oloroso de añada (Williams&Humbert 2009), sistema que se esta recuperando poco a poco en el marco de la denominación de origen. Las diferencias resultaron evidentes, ganó por goleada el Cruz Vieja, un vino con muchos más matices y recorrido.

Oloroso Williasms & Humbert Añada 2009

Oloroso en Rama Cruz Vieja

 

Fue con los palos cortados con los que la cata alcanzo su máximo nivel. Comenzamos con un Capuchino VORS 30 años, una delicia, el triunfador de la noche sin duda. Este palo cortado procede de una solera formada por 25 botas que se remonta a 1790, una de las mas antiguas de Jerez, creada por los monjes Capuchinos, propiedad de la familia Osborne, con una antigüedad media estimada superior a 60 años de antigüedad, aunque la bodega la fija oficialmente en 30 años. Un lujo su presencia en la cata, lo disfrutamos muchísimo.

Palo Cortado VORS 30 Capuchino. Bodegas Osborne

Aunque no estaba previsto, nos gustó tanto la experiencia palo cortado que, y con ganas de no bajar el (elevado) nivel, nos abalanzamos sobre un Palo Cortado VORS 30 de Bodegas Tradición, con una vejez media de 32 años. Otra joya, aunque en general la impresión es que en el duelo salió vencedor el Capuchino. En cualquier caso estamos hablando de dos GRANDES vinos, y fue un placer degustarlos y comentarlos.

 

Finalmente acabamos con un Pedro Ximenez como no podía ser de otra manera. Un PX Maestro Sierra. Aunque obviamente, después de lo acontecido previamente, se nos quedo un poco atrás, fue un buen broche final para una noche sobresaliente.

 

Reiteramos el agradecimiento a Vinateros y a los amigos que nos acompañaron en la cata. Seguro que repetiremos.

 

Resumen de la cata

 

Foto de grupo

 

 

Enoteca – Vinateros

Carretera de Churra Km. 3 Junto Cubos, Carril de los Alejos,

30110 Murcia, España

968 83 37 23

Nueva visita a la taberna japonesa Izakaya Okina, mediodía, mitad de agosto y afluencia más que respetable. Es un claro síntoma de que funciona, y con razón.

Izakaya Okina es un japonés más informal que otras referencias en la ciudad de Murcia, cocina más sencilla, hay quien dice que precisamente por ello más autentica, que maneja buen producto a precios contenidos para lo que suele ser un restaurante japonés, por lo que es una muy buena opción para quitarse el antojo de japonés en un formato más distendido, sin por ello renunciar a comer bien, o también para iniciarse en la gastronomía japonesa.

Situado en la «zona de las tascas”, el local es pequeño y sencillo, pero acogedor. Responde más al concepto de taberna que al de restaurante, informal por lo tanto, donde los platos están concebidos para compartirlos al centro de la mesa, y que además cuenta con una barra en la que también se come muy a gusto observando como trabaja el chef. El servicio es atento y muy correcto.

Los fines de semana suele estar completo, por lo que hay que reservar con cierta antelación. También existe la opción de realizar un pedido a recoger (no tienen servicio de reparto a domicilio), lo que está muy bien porque permite cenar japonés en casa a un precio relativamente contenido y en un nivel de calidad muy superior al de cualquier sushi take away.

No leímos la carta, suficientemente variada hay que apuntarlo, y nos dejamos aconsejar porque suelen tener muy buenas preparaciones fuera de carta, aunque esta vez, tal vez por las fechas, no estaban disponibles.

Comenzamos con Las Yaki Gyoza Carne, rematadas en la plancha tras la cocción. Tanto en su versión de carne o de verdura son imprescindibles, un delicia, jugosas y sabrosas, y eso en las gyozas no es tan fácil. Nos atrevemos a decir que tal vez son las mejores de Murcia.

 

El Usuzukiri Pez Mantequilla (rollitos de pescado rellenos de setas), segundo entrante, mantiene el buen nivel de las Gyozas. Muy sabroso, aunque arriesgado, funciona muy bien como entrante ya que los bocados son pequeños y ligeros. 

 

Tras dar buena cuenta del Tartar de atún, que lo tienen muy conseguido y es otra buena opción para comenzar, seguimos con el Niguiri atún con foi y el Futomaki Ryoji (Salmón, mango, ikura, langostino y mahonesa japonesa). Ambos solo correctos.

En el niguiri, aunque el atún es de calidad, el trozo de foi es testimonial, y si has probado en niguiri Enso, su primo mayor, lo primero que te vendrá a la cabeza es la comparación entre ambos (lo que tal vez vicie el juicio), y verás que les separan años luz. Recordamos de otras veces bastante mejor por ejemplo el niguiri de vieira Okina Style. Al futomaki le falta potencia y sabor a nuestro entender. Fue lo que menos gustó.

 

Recuperamos el ritmo y el buen hacer con el Uramaki Anguila (anguila, crema de queso y aguacate), bastante sabroso, y el Uramaki Rainbow (aguacate, cangrejo, tobiko, salmón, atún y mahonesa murciana), tal vez la mejor preparación, la más compleja y completa. Ambos muy bien.

 

 

De postre unas bolas del clásico helado de té verde. Para cumplir el expediente, sin más. En carta tienen solo otro postre más, el Ice Baby, un Mochi (masa de arroz rellena) que esta vez no pedimos, pero de otras visitas podemos decir que resulta más convincente que el helado y sin duda es bastante mejor opción.

 

Regamos la comida con unas cervezas artesanales japonesas. Un acierto, merece la pena, bastante ricas, y permite salirse de las cervezas japonesas de siempre. Hay más variedad, así que habrá que volver a pedirlas. A 4,5. Euros la unidad, ojo.

 

Precio medio 25-30. Euros por persona. Seguramente, relación calidad, el mejor japonés de murcia.

Importante: Reservar con antelación.

Izakaya Okina
C/Andrés Baquero, 9
30.0001 Murcia
Tel: 968 11 88 24

 

 

 

José Miguel Cremades, cocinero de La Cabaña de la Finca Buenavista, ha iniciado este verano su segunda aventura en solitario abriendo La Palera en el conocido local que durante muchos años ocupó el ya desparecido Cañonero, en Cabo de Palos. Con La Cangreja ya asentada en La Manga, supone un evidente paso adelante, ya mas serio en lo que a cocina y servicio se refiere (aunque manteniendo el aire informal), creemos que acertado tanto en la forma como en el fondo, y ello con el apoyo de Joan Belda, sumiller de La Cabaña, en lo que a los vinos se refiere, lo que es una garantía indudable.

La Palera es un claro soplo (podríamos decir incluso huracán) de aire fresco en la zona, donde la oferta gastronómica esta más encorsetada. Tal vez ello, junto con unas raciones algo cortas que obligan a pedir en abundancia, explica un ticket medio algo elevado a nuestro entender, lo que no impide como hemos podido constatar un éxito notable de afluencia. La terraza, a pesar de compartir plaza con otros locales, es agradable y tranquila, y el servicio profesional y atento.

El punto de partida, la carta, no muy larga, se presenta en formato pasaporte, toda una declaración de intenciones que anuncia lo que en su interior encontramos: sabores lejanos, frescos e intensos. Ningún convencionalismo en su interior, y es bueno saberlo, tanto por si se plantea la visita con niños, como si no se és de sabores y texturas extrañas.

 

Comenzamos con los entrantes, aunque ciertamente todos los platos de la carta se pueden conjugar en cualquier orden, optando por los siguientes:

Wantongde guacamole , morcilla y sesamo de wasabi

Ssam koreano de pato

Dumpling pekinés de pringá

En general bien los tres, muy fresco el Ssam de pato, bueno el Wantong y algo mas complicado y arriesgado el Dumpling, al que la pringá le cuesta encajar, pero en cualquier caso muy rico.

Finalizados los entrantes nos lanzamos al Tuétano a la brasa con lengua de ternera ahumada y katsuobusi (escamas de bonito seco), que resultó espectacular, potente y sabroso, pero cuidado, la textura del tuétano no suele ser para todos los públicos. Nosotros le teníamos especiales ganas, ya que el tuétano no es fácil de encontrar en carta, pero en cualquier caso, para los no iniciados, es un lugar magnifico para atreverse y probarlo.

 

 

Posteriormente dimos buena cuenta de una muy buena carrillera de atún, genial de punto, a la que añadimos trufa de verano rallada ( suplemento de 5 euros), y la Causa limeña con tartar de mújol que resulto lo mejor de la cena, fresquísima y muy conseguida de punto de acidez. Ambos platos notables.

   Carrillera de Atún Chair – Siu Pramentier de Trufa

Causa limeña de mújol y mayo de ají limón

 

En cuanto a los postres, probamos los dos únicos que hay en carta, con resultado dispar.: Espectacular la tarta Pavlova, una obligación hacer hueco y finalizar la comida con ella: ligera y sabrosa. El Tigretón bastante mas normal y prescindible.

Tarta Pavlova

Tigretón – Toffe salado

 

El cuanto al bebercio, nos dejamos aconsejar y regamos la cena con un «Framingham», un sauvignon blanc neozelandés que gustó mucho. Sin duda los vinos son un punto muy fuerte de La Palera, un activo que atraerá clientela. Ofrecen vinos muy distintos a lo que normalmente encontramos en la zona, y se nota la mano de Joan Belda, por lo que es una estupenda opción para salir de la rutina en lo que a vinos se refiere y dejarse aconsejar y disfrutar.

Como conclusión podemos decir que las sensaciones fueron muy buenas. Hay mucha y muy buena mano en esa cocina, los vinos van a la par, y la experiencia es muy agradable y distinta a cualquier otra a cierta distancia. Ojalá vaya bien.

Ticket aproximado 35-50. € persona.

Repetiremos visita.

www.lapaleracabodepalos.com

Telf. 684 454 222

C/ Tintero 4. Cabo de Palos

 




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