José Miguel Cremades, cocinero de La Cabaña de la Finca Buenavista, ha iniciado este verano su segunda aventura en solitario abriendo La Palera en el conocido local que durante muchos años ocupó el ya desparecido Cañonero, en Cabo de Palos. Con La Cangreja ya asentada en La Manga, supone un evidente paso adelante, ya mas serio en lo que a cocina y servicio se refiere (aunque manteniendo el aire informal), creemos que acertado tanto en la forma como en el fondo, y ello con el apoyo de Joan Belda, sumiller de La Cabaña, en lo que a los vinos se refiere, lo que es una garantía indudable.

La Palera es un claro soplo (podríamos decir incluso huracán) de aire fresco en la zona, donde la oferta gastronómica esta más encorsetada. Tal vez ello, junto con unas raciones algo cortas que obligan a pedir en abundancia, explica un ticket medio algo elevado a nuestro entender, lo que no impide como hemos podido constatar un éxito notable de afluencia. La terraza, a pesar de compartir plaza con otros locales, es agradable y tranquila, y el servicio profesional y atento.

El punto de partida, la carta, no muy larga, se presenta en formato pasaporte, toda una declaración de intenciones que anuncia lo que en su interior encontramos: sabores lejanos, frescos e intensos. Ningún convencionalismo en su interior, y es bueno saberlo, tanto por si se plantea la visita con niños, como si no se és de sabores y texturas extrañas.

 

Comenzamos con los entrantes, aunque ciertamente todos los platos de la carta se pueden conjugar en cualquier orden, optando por los siguientes:

Wantongde guacamole , morcilla y sesamo de wasabi

Ssam koreano de pato

Dumpling pekinés de pringá

En general bien los tres, muy fresco el Ssam de pato, bueno el Wantong y algo mas complicado y arriesgado el Dumpling, al que la pringá le cuesta encajar, pero en cualquier caso muy rico.

Finalizados los entrantes nos lanzamos al Tuétano a la brasa con lengua de ternera ahumada y katsuobusi (escamas de bonito seco), que resultó espectacular, potente y sabroso, pero cuidado, la textura del tuétano no suele ser para todos los públicos. Nosotros le teníamos especiales ganas, ya que el tuétano no es fácil de encontrar en carta, pero en cualquier caso, para los no iniciados, es un lugar magnifico para atreverse y probarlo.

 

 

Posteriormente dimos buena cuenta de una muy buena carrillera de atún, genial de punto, a la que añadimos trufa de verano rallada ( suplemento de 5 euros), y la Causa limeña con tartar de mújol que resulto lo mejor de la cena, fresquísima y muy conseguida de punto de acidez. Ambos platos notables.

   Carrillera de Atún Chair – Siu Pramentier de Trufa

Causa limeña de mújol y mayo de ají limón

 

En cuanto a los postres, probamos los dos únicos que hay en carta, con resultado dispar.: Espectacular la tarta Pavlova, una obligación hacer hueco y finalizar la comida con ella: ligera y sabrosa. El Tigretón bastante mas normal y prescindible.

Tarta Pavlova

Tigretón – Toffe salado

 

El cuanto al bebercio, nos dejamos aconsejar y regamos la cena con un «Framingham», un sauvignon blanc neozelandés que gustó mucho. Sin duda los vinos son un punto muy fuerte de La Palera, un activo que atraerá clientela. Ofrecen vinos muy distintos a lo que normalmente encontramos en la zona, y se nota la mano de Joan Belda, por lo que es una estupenda opción para salir de la rutina en lo que a vinos se refiere y dejarse aconsejar y disfrutar.

Como conclusión podemos decir que las sensaciones fueron muy buenas. Hay mucha y muy buena mano en esa cocina, los vinos van a la par, y la experiencia es muy agradable y distinta a cualquier otra a cierta distancia. Ojalá vaya bien.

Ticket aproximado 35-50. € persona.

Repetiremos visita.

www.lapaleracabodepalos.com

Telf. 684 454 222

C/ Tintero 4. Cabo de Palos