El pasado 9 de junio, los miembros de la Sociedad Gastronómica Palomo Cocinero, visitamos el restaurante La Cabaña de la Finca Buenavista, único restaurante de la Región de Murcia que luce (dos) estrella michelin, y a cuyo frente se encuentra el reconocido chef Pablo González Conejero. La visita además contó con la activa y cariñosa colaboración de Joan Belda, sumiller del restaurante y amigo de la sociedad, a quien agradecemos la especial atención referida y el magnifico maridaje que acompañó la comida, del que luego hablaremos.

En la sociedad, cuando planteamos realizar comentarios, que no criticas, de los restaurantes que visitamos, intentamos hacerlo desde la percepción y el sentir general del grupo, dejamos reposar un tiempo las sensaciones del momento para tener una visión más sosegada, y siempre expresamos la opinión del colectivo, seguramente mas objetiva que la de un solo redactor con sus conocimientos y manías. Todos habíamos estado antes en La Cabaña en varias ocasiones, ya sea en grupo o por separado, por lo que tenemos cierto conocimiento de la trayectoria del mismo, y las expectativas eran en general altas, aunque en años anteriores había evidentes detalles por pulir en lo que se refiere a al concepción del menú, a veces más artificioso que efectivo.

Pues bien, esta vez, y hacia tiempo que no podíamos decirlo, las expectativas se ha visto cumplidas y superadas, y ciertamente la comida fue de lo mas satisfactoria. Realmente Pablo González Conejero ha centrado el tiro, ha encontrado el camino (tampoco estaba antes muy desencaminado), y el sabor protagoniza el menú por encima de otras variables (técnica, vistosidad…), que aunque siguen ahí de manera sobresaliente, se ven superadas por un golpe tras otro de buen hacer y contundencia gustativa en lo que a las preparaciones se refiere. No hubo discusión la respecto en el grupo, el paso a delante es clarísimo, el menú prácticamente inatacable, la experiencia sobresaliente, y la sensación de que La Cabaña esta a años luz de cualquier otro restaurante en la región, por mucho que algunos pretendan acercársele un mínimo. Es más, desde la experiencia que nos da haber visitado otros estrellas michelin, en sus distintas categorías, creemos que la segunda estrella debe estar al caer… merecida ciertamente es.

Mención especial queremos hacer a Joan Belda y el autentico espectáculo que nos proporcionó. En un restaurante de esta categoría tan importante es la comida como la bebida, y al maridaje le pedimos siempre no solo armonía con el menú, lo que en este caso no es fácil, sino capacidad de sorpresa y variedad. Disfrutamos de nueve referencias, algunas de mucho calado, y fue un disfrute absoluto.

En cuanto a la bebida, comenzamos por una cerveza artesanal exclusiva de La Cabaña: «Tress», que resultó un acierto y un descubrimiento notable. 

 

Posteriormente realizamos el recorrido propuesto por Joan Belda, que a continuación reproducimos:

 

 

Agrapart & Fils Terroirs AOC Champagne

Dr. Von Bassermann Jordan Freundstück Forst 2015 PDO Pfalz

Domaine Jaques Prieur Champs-Pimont Mágnum 2008 AOC Beaune

Callejuela Manzanilla Añada 2012 DO Manzanilla de Sanlúcar

Cypres des Climens 2013 AOC Barsac

Artadi Pagos Viejos 2006 DOCa Rioja

Chateau Leoville-Poyferré 2007 AOC Saint-Julien

Domaine Foreau Clos Naudin 2009 AOC Vouvray

La Spinetta Oro 2008 DOCG Passito d’Alba

 

Sin duda una experiencia única, de la mano de un sumiller de un nivel incontestable, que merece un post exclusivo que pronto verá la luz. Vaya tándem el de chef/sumiller que tiene la cabaña!!.

El servicio de sala sigue igual, igual de bien queremos decir, al mejor nivel: Impecable, coordinado y atento. Esta al nivel de «estrellados» como Quique Dacosta, por establecer referencias de calado que tenemos cercanas en el tiempo.

El menú se desarrolla en tres escenarios/actos, comenzando con lo que denominan «La calle del aceite»: Un recorrido a pie por 4 estaciones, antiguos depósitos de aceite, en cada uno de los cuales se cocina en el acto y ante el comensal una preparación, siendo protagonista en cada una de ellas una variedad concreta de aceite de oliva virgen extra, y donde el tamal de tubérculos tal vez fue lo mas reseñable. La verdad fue lo que menos gustó, tal vez por que las temperaturas del día no acompañaban el paseo, y además desde la perspectiva de la comida completa, y lo agradable del siguiente acto en la terraza, seguramente fue lo mas flojo y creemos hasta cierto punto prescindible.

 

El siguiente acto se desarrolló en la terraza. Un rato de lo más agradable, en el que ya desde el primer bocado fuimos conscientes de lo que nos íbamos a encontrar. Reseñables el Blini de anchoa, el mochi salado y el falso huevo trufado, aunque en general el alto nivel se mantuvo constante.

El rato en la terraza estuvo regado por un champagne y un riesling magníficos:

  • Agrapart & Fils Terroirs AOC Champagne
  • Dr. Von Bassermann Jordan Freundstück Forst 2015 PDO Pfalz

 

Posteriormente, ya dentro de la cabaña, se desarrolló el resto de la comida. De nuevo nada defraudó, el nivel constante, sin apenas altibajos, brutales el coral marino, el Obsiblue-langostino azul y los tallarines de sepia y tal vez mas flojas las lentejas con tendones de ternera, por reseñar lo que mas y menos gustó. Los vinos que protagonizaron los principales fueron:

  • Domaine Jaques Prieur Champs-Pimont Mágnum 2008 AOC Beaune
  • Callejuela Manzanilla Añada 2012 DO Manzanilla de Sanlúcar
  • Cypres des Climens 2013 AOC Barsac
  • Artadi Pagos Viejos 2006 DOCa Rioja
  • Chateau Leoville-Poyferré 2007 AOC Saint-Julien

 

 

Finalizando la comida se presentó en la mesa el chef, donde preparó el plato final, solomillo de vaca gallega con patatas asadas en barro a la brasa, acompañadas de una vinagreta que también prepara al momento. Realmente curioso resulta ver las bolas de barro cocido, de las que tras unos golpes para romper la cobertura de barro aparecen las patatas cocidas, que sirve con una vinagreta que también prepara la momento. El solomillo, estupendo de punto, lo acompañamos con un Chateau Leoville-Poyferré 2007 AOC Saint-Julien

 

 

Tal vez en los postres es donde bajó algo el nivel y mas margen de mejora haya. El de naranja amarga no es un postre fácil y no permite términos medios en lo que a gustos y opiniones se refiere. El de chocolate, si bien estaba bueno, viendo el nivel técnico de lo que le había precedido, se quedó algo atrás.

Los regamos con un:  La Spinetta Oro 2008 DOCG Passito d’Alba

 

 

Mención especial la tabla de quesos murcianos. El queso azul, de Lorca, cuya producción acapara el restaurante en su totalidad, es una maravilla.

Los regamos con un: Domaine Foreau Clos Naudin 2009 AOC Vouvray

 

 

La mesa y el carro de Petit Fours, de lo mas completo y variado, con Joan al mando:

 

 

La conclusión es clara: La Cabaña, Pablo González Conejero y Joan Belda están es su mejor momento, muy por encima de cualquier restaurante en muchos kilómetros a la redonda, y a un nivel superior al de la estrella que poseen desde 2010, ya que la evolución desde entonces es notoria y notable. Visita obligada.. y única.

Visita Junio 2017

Actualizamos a Noviembre de 2017: Como intuíamos, la segunda estrella cayó, y con todo el merecimiento. Enhorabuena!!!

  El grupo con Joan Belda