Estrella Michelin

 

 

Visitamos L´Escaleta un sábado de noviembre, visita que teníamos pendiente de hace ya tiempo y que cogemos con ganas. L´Escaleta se encuentra en Cocentaina, localidad del interior de Alicante, en un chalet a las afueras de la localidad, y en general podemos decir que algo apartado de todo. El restaurante, recientemente reformado en lo que a la sala se refiere, a la que según parece le han dado un toque mas actual, cumple con todo el «estándar Michelín»: local agradable y tranquilo, excelente servicio, y un ambiente que invita a disfrutar de la comida sin prisas y con calma. Fuera dispone de una terraza que en primavera/verano seguro que resulta agradable, pero que ya en esta época de año no es «habitable».

Se agradece un servicio muy natural, nada estirado ni elitista. Muy simpáticos el jefe de sala y el resto del personal, y con el grado de atención propio que se le presume a la categoría del restaurante, y no solo durante la comida, sino también con un par de cuestiones previas al gestionar la reserva. En esto un diez, estuvimos como en casa en L´Escaleta, y lo decimos porque alguna vez en restaurantes de este tipo uno tiene la sensación de estar más en un museo que en otro sitio.

Gran punto a favor: Existe la opción de comer a la carta o menú, dos de 90/115.euros (IVA incluido) respectivamente, y un tercero a 145.Euros que se sirve en un reservado adyacente a la cocina y que cuenta con un trato más personal con el chef. Lo de poder pedir a la carta es algo que con los años ha ido desapareciendo en este tipo de restaurantes, y realmente se agradece poder tener la opción. Además, y aquí vamos adelantando el tema del bebercio, existe la posibilidad de pedir numerosos vinos por copas al gusto, muchos de ellos muy interesantes, lo que permite personalizar el maridaje, y ello aunque no sea a toda la mesa en conjunto. Mucha flexibilidad por tanto, muy bien por ahí.

Elegimos el menú de 90.Euros (2 Snacks, 2 Aperitivos, 7 platos y 2 postres, mas algún extra) y acabamos muy satisfechos. La opción más larga apenas son 3 platos más, así que seguramente también es plenamente asumible.

En cuanto a la bebida, L’Escaleta cuenta con una bodega de categoría y un sumiller reconocido. El servicio del vino obviamente impecable. La opción comentada del maridaje por copas nos pareció la mejor, así que acompañamos la comida con los siguientes vinos, entre los que resaltamos el blanco de Alsacia, una maravilla, un oloroso de añada de bodegas Luis Pérez sobresaliente, y el magnifico tinto portugués, gran broche final.

Manzanilla Pasada Maruja Juan Piñero. 

Trapet Gewürztraminer GC Sporen 2011. 

Luis Perez Barajuela oloroso 2013. (Oloroso de añada)

Poliziano Asinone 1999 –  Montepulciano. 

Quinta Vale Meao 2001 – Douro.

Gutierrez de la Vega furtivo lagrima covatina 2012 – Alicante

En general un nivel muy alto en los vinos a precios contenidos. Sobresaliente en este aspecto, disfrutamos mucho.

 

(Ojo, a partir de aquí spolier del menú)

Comenzamos con los Snacks y aperitivos, entre los que destacamos la «Oreo Ajoblanco y Negro» y el «Turrón salado», del que no disponemos de foto, aunque todos en general bien.

 

Bloody Mary de chumbera

 

Oreo Ajoblanco y Negro

 

Queso Fresco (leche de almendra)

 

El menú mejora y toma cuerpo con los entrantes, destacamos tres platazos: Los erizos, en temporada, una verdadera delicia de plato, de lo mejor de la comida. Las quisquillas marinadas estaban de escándalo, por textura y sabor. El Blanquet, de textura grasa, sabrosísimo, acompañado de un gran fondo y unos garrafó como nunca habíamos comido, plato en principio difícil muy bien resuelto.

 

Erizos, calabaza asada y aguachile

 

Sabayón de Azafran polen fresco y flores

 

Fideuá de fideos translucidos y Quiquillas marinadas

 

Setas de Otoño, huevo pochado, panceta Joselito  y carbonara de coco


Blanquet con garrafó y trufa de verano

 

De los principales destacamos sin duda la Tira de asado, de larguísima elaboración. una autentica delicia que se deshace como mantequilla en la boca, de diez. El arroz también muy bien, aunque aquí íbamos con las expectativas disparadas por la fama al respecto y luego no nos sorprendió tanto, lo que también nos ocurrió con el pescado.

 

Lubina – caldo de Giraboix

 

Arroz seco de caza y setas

 

Tira de asado lacada en su jugo

 

En lo que se refiere a los postres, el Brioche sin duda lo mejor. Nada es lo que parece, y el resultado es genial, muy rico el postre. El helado es un buen cierre, fresco y con la moscatel y el cabello de angel bien presente para acabar el menú con muy buen sabor de boca.

 

El espíritu de un brioche

 

Helado de Chirivia con cabello de angel & vinagre de moscatel

 

Finalmente, junto con los cafés y un notable pacharán casero que nos ofrecieron, nos sirvieron una tableta de chocolate para tomar allí y en su caso llevar a casa, un detalle bien rico.

 

Nos gustó menos el servicio de pan, que consiste en un pan casero al centro de la mesa a compartir, si bien esta muy bueno, es realmente incomodo, hay que «pelearse» algo con él y acaba toda la mesa llena de migas.

Pudimos charlar un rato y cambiar impresiones con Kiko Moya, chef de L´Escaleta, que estuvo de los mas simpático. Seguro que la opción del reservado junto a la cocina es muy entretenida con él presente. Nos la apuntamos para otra futura visita.

Como conclusión podemos decir que el viaje y la visita a L´Escaleta realmente merecen la pena aunque implique cierto desplazamiento. Se come muy bien y se bebe estupendamente en un ambiente muy relajado y agradable.

Como añadido decir que para no hacer mucho coche de vuelta nos alojamos en Masia la Mota, un hotel rural a las afueras de Alcoy, a 20 minutos del restaurante muy tranquilo y agradable, en plena naturaleza, muy recomendable.

 

Menú 90/110/145.Euros Bebidas aparte.

Visita Noviembre 2017.

 

L´Escaleta

http://www.lescaleta.com

Subida la Estacion del Norte, 205,

03824 Cocentaina, Alicante

T. 96 559 21 00  T. 96 559 13 59

El pasado 9 de junio, los miembros de la Sociedad Gastronómica Palomo Cocinero, visitamos el restaurante La Cabaña de la Finca Buenavista, único restaurante de la Región de Murcia que luce (dos) estrella michelin, y a cuyo frente se encuentra el reconocido chef Pablo González Conejero. La visita además contó con la activa y cariñosa colaboración de Joan Belda, sumiller del restaurante y amigo de la sociedad, a quien agradecemos la especial atención referida y el magnifico maridaje que acompañó la comida, del que luego hablaremos.

En la sociedad, cuando planteamos realizar comentarios, que no criticas, de los restaurantes que visitamos, intentamos hacerlo desde la percepción y el sentir general del grupo, dejamos reposar un tiempo las sensaciones del momento para tener una visión más sosegada, y siempre expresamos la opinión del colectivo, seguramente mas objetiva que la de un solo redactor con sus conocimientos y manías. Todos habíamos estado antes en La Cabaña en varias ocasiones, ya sea en grupo o por separado, por lo que tenemos cierto conocimiento de la trayectoria del mismo, y las expectativas eran en general altas, aunque en años anteriores había evidentes detalles por pulir en lo que se refiere a al concepción del menú, a veces más artificioso que efectivo.

Pues bien, esta vez, y hacia tiempo que no podíamos decirlo, las expectativas se ha visto cumplidas y superadas, y ciertamente la comida fue de lo mas satisfactoria. Realmente Pablo González Conejero ha centrado el tiro, ha encontrado el camino (tampoco estaba antes muy desencaminado), y el sabor protagoniza el menú por encima de otras variables (técnica, vistosidad…), que aunque siguen ahí de manera sobresaliente, se ven superadas por un golpe tras otro de buen hacer y contundencia gustativa en lo que a las preparaciones se refiere. No hubo discusión la respecto en el grupo, el paso a delante es clarísimo, el menú prácticamente inatacable, la experiencia sobresaliente, y la sensación de que La Cabaña esta a años luz de cualquier otro restaurante en la región, por mucho que algunos pretendan acercársele un mínimo. Es más, desde la experiencia que nos da haber visitado otros estrellas michelin, en sus distintas categorías, creemos que la segunda estrella debe estar al caer… merecida ciertamente es.

Mención especial queremos hacer a Joan Belda y el autentico espectáculo que nos proporcionó. En un restaurante de esta categoría tan importante es la comida como la bebida, y al maridaje le pedimos siempre no solo armonía con el menú, lo que en este caso no es fácil, sino capacidad de sorpresa y variedad. Disfrutamos de nueve referencias, algunas de mucho calado, y fue un disfrute absoluto.

En cuanto a la bebida, comenzamos por una cerveza artesanal exclusiva de La Cabaña: «Tress», que resultó un acierto y un descubrimiento notable. 

 

Posteriormente realizamos el recorrido propuesto por Joan Belda, que a continuación reproducimos:

 

 

Agrapart & Fils Terroirs AOC Champagne

Dr. Von Bassermann Jordan Freundstück Forst 2015 PDO Pfalz

Domaine Jaques Prieur Champs-Pimont Mágnum 2008 AOC Beaune

Callejuela Manzanilla Añada 2012 DO Manzanilla de Sanlúcar

Cypres des Climens 2013 AOC Barsac

Artadi Pagos Viejos 2006 DOCa Rioja

Chateau Leoville-Poyferré 2007 AOC Saint-Julien

Domaine Foreau Clos Naudin 2009 AOC Vouvray

La Spinetta Oro 2008 DOCG Passito d’Alba

 

Sin duda una experiencia única, de la mano de un sumiller de un nivel incontestable, que merece un post exclusivo que pronto verá la luz. Vaya tándem el de chef/sumiller que tiene la cabaña!!.

El servicio de sala sigue igual, igual de bien queremos decir, al mejor nivel: Impecable, coordinado y atento. Esta al nivel de «estrellados» como Quique Dacosta, por establecer referencias de calado que tenemos cercanas en el tiempo.

El menú se desarrolla en tres escenarios/actos, comenzando con lo que denominan «La calle del aceite»: Un recorrido a pie por 4 estaciones, antiguos depósitos de aceite, en cada uno de los cuales se cocina en el acto y ante el comensal una preparación, siendo protagonista en cada una de ellas una variedad concreta de aceite de oliva virgen extra, y donde el tamal de tubérculos tal vez fue lo mas reseñable. La verdad fue lo que menos gustó, tal vez por que las temperaturas del día no acompañaban el paseo, y además desde la perspectiva de la comida completa, y lo agradable del siguiente acto en la terraza, seguramente fue lo mas flojo y creemos hasta cierto punto prescindible.

 

El siguiente acto se desarrolló en la terraza. Un rato de lo más agradable, en el que ya desde el primer bocado fuimos conscientes de lo que nos íbamos a encontrar. Reseñables el Blini de anchoa, el mochi salado y el falso huevo trufado, aunque en general el alto nivel se mantuvo constante.

El rato en la terraza estuvo regado por un champagne y un riesling magníficos:

  • Agrapart & Fils Terroirs AOC Champagne
  • Dr. Von Bassermann Jordan Freundstück Forst 2015 PDO Pfalz

 

Posteriormente, ya dentro de la cabaña, se desarrolló el resto de la comida. De nuevo nada defraudó, el nivel constante, sin apenas altibajos, brutales el coral marino, el Obsiblue-langostino azul y los tallarines de sepia y tal vez mas flojas las lentejas con tendones de ternera, por reseñar lo que mas y menos gustó. Los vinos que protagonizaron los principales fueron:

  • Domaine Jaques Prieur Champs-Pimont Mágnum 2008 AOC Beaune
  • Callejuela Manzanilla Añada 2012 DO Manzanilla de Sanlúcar
  • Cypres des Climens 2013 AOC Barsac
  • Artadi Pagos Viejos 2006 DOCa Rioja
  • Chateau Leoville-Poyferré 2007 AOC Saint-Julien

 

 

Finalizando la comida se presentó en la mesa el chef, donde preparó el plato final, solomillo de vaca gallega con patatas asadas en barro a la brasa, acompañadas de una vinagreta que también prepara al momento. Realmente curioso resulta ver las bolas de barro cocido, de las que tras unos golpes para romper la cobertura de barro aparecen las patatas cocidas, que sirve con una vinagreta que también prepara la momento. El solomillo, estupendo de punto, lo acompañamos con un Chateau Leoville-Poyferré 2007 AOC Saint-Julien

 

 

Tal vez en los postres es donde bajó algo el nivel y mas margen de mejora haya. El de naranja amarga no es un postre fácil y no permite términos medios en lo que a gustos y opiniones se refiere. El de chocolate, si bien estaba bueno, viendo el nivel técnico de lo que le había precedido, se quedó algo atrás.

Los regamos con un:  La Spinetta Oro 2008 DOCG Passito d’Alba

 

 

Mención especial la tabla de quesos murcianos. El queso azul, de Lorca, cuya producción acapara el restaurante en su totalidad, es una maravilla.

Los regamos con un: Domaine Foreau Clos Naudin 2009 AOC Vouvray

 

 

La mesa y el carro de Petit Fours, de lo mas completo y variado, con Joan al mando:

 

 

La conclusión es clara: La Cabaña, Pablo González Conejero y Joan Belda están es su mejor momento, muy por encima de cualquier restaurante en muchos kilómetros a la redonda, y a un nivel superior al de la estrella que poseen desde 2010, ya que la evolución desde entonces es notoria y notable. Visita obligada.. y única.

Visita Junio 2017

Actualizamos a Noviembre de 2017: Como intuíamos, la segunda estrella cayó, y con todo el merecimiento. Enhorabuena!!!

  El grupo con Joan Belda




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