Murcia

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Después de un tiempo volvemos a «La Taúlla» de Julio Velandrino y podemos decir que las (buenas) sensaciones de la última visita no han cambiado: un sitio diferente y acogedor, un muy buen cocinero, un servicio más que correcto, y todo hay que decirlo, un precio ajustadisimo para la experiencia que ofrece, hacen de La Taúlla un restaurante de lo mas recomendable, de lo mejor en Murcia y alrededores, y ello aunque le falten por pulir pequeños detalles.

La Taúlla se encuentra en Espinardo, a unos 10 minutos en coche del centro de Murcia, y ocupa lo que antiguamente fue un molino de pimentón, del que se conserva maquinaria a la vista, lo que junto con una decoración acorde al uso original del local le da un encanto innegable. Lugar diferente y bonito, que además han sabido transformar en acogedor, con buen menaje y suficiente distancia entre las mesas, al que no obstante su especial acústica le penaliza algo, especialmente con mesas numerosas y animadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la Taúlla no hay carta, el chef elabora un menú con productos de temporada, en los que priman las verduras de la huerta y los pescados murcianos, y que va cambiando por lo tanto según el producto de que disponga: cocina de producto acompañada de un nivel técnico notable que sirve para darle más protagonismo y vistosidad, técnica la servicio del producto, y no al revés como muchas veces ocurre. Esta vez se nos ofrecieron dos posibilidades: un menú corto de 5 platos y postre (30.Euros), y otro largo de 8 platos y 2 postres (40.Euros), bebidas a parte. Elegimos el menú largo, e hicimos bien, ya que no resulto «tan largo», y si bien quedamos de sobra satisfechos no fue para nada exagerado, por lo que creemos es la mejor opción.

Comenzamos con unas patatas «Acho», aperitivo típico en la casa, y unos langostinos, presumimos que del mar menor, al centro de la mesa. Punto de cocción y sal perfecto. Muy ricos, un buen comienzo.

 

Ya propiamente con el menú, el primer paso es una composición de 3 aperitivos que se presentan a la mesa juntos, entre los que resaltamos el Boquerón Tai marinado en salsa japonesa. Mucho sabor y vistosidad, y todo con sentido. Muy bien.

 

En los siguientes tres platos Julio Velandrino despliega su sobresaliente saber hacer en lo que al tratamiento de la verdura se refiere. En esto destaca especialmente el cocinero, que consigue, siempre con mucho sentido, puntos de cocción, texturas y sabores magníficos, ello con técnicas y preparaciones modernas y vistosas, lo que le hace elevarse claramente sobre el panorama gastronómico murciano. Es sin duda lo mejor del menú, de hecho apostaríamos con un menú totalmente dedicado a la huerta, merecería la pena seguro. Sin desmerecer para nada el «Gazpaviche», esplendido, lo mejor del menú fue el Piz-Taco, impresionante, y el huevo de gallina feliz a baja temperatura, una delicia. En el Piz-taco, compendio de verduras de temporada y queso, se resume lo mucho de lo que es capaz de hacer el chef con los vegetales, para repetir y repetir, y el huevo a baja temperatura, preparación que en distintas formas es habitual en el menú, resulta sabrosísimo y delicado. Dos platazos.

Gazpaviche con Garum

Piz-Taco la taúlla

Huevo de Gallina feliz con pil-pil de cocido y carne de caza

 

Pasando ya al pescado y la carne, la dorada decepcionó algo, seguramente por que veníamos de un nivel altísimo de preparaciones, y no acabó de convencer, fue lo que menos gustó. Mejor el cerdo ibérico, sabroso y estupendo de punto, que si fue del agrado general de la mesa.

 

Dorada y ajo negro

Cerdo ibérico con salsa japonesa

 

Finalmente, respecto a los postres, destacar el tartar vegetal respecto al «chocolate», ambos ricos y cumplidores con el tono general del menú, aunque obviamente no es aquí donde esta el fuerte del mismo.

Tartar vegetal de remolacha y lacteos

Chocolate

 

Del servicio decir que resulta del todo correcto y atento, incluido el servicio del vino, lo que supone una mejora respecto a anteriores visitas. Da la impresión de estar todo mejor engrasado. Destacar el pan, que lo suministra Pan Moreno, panadería recientemente elegida entre las mejores panaderías de España , un muy buen detalle este.

En cuanto a la bebida, no se nos ofreció como la última vez maridar el menú, si bien, dado que éramos una mesa amplia, pudimos cambiar un par de veces de vino siguiendo los consejos del jefe de sala, lo que de facto supuso un maridaje. Si bien fue correcto y acompañó la comida, entendemos que aquí hay cierto margen de mejora. Echamos de menos tener disponible algún Jerez con los langostinos, a modo de aperitivo solo nos pudieron ofrecer un muy correcto vermut artesanal, y también nos faltó algún vino dulce para acompañar los postres. Es cuestión de ampliar algo las referencias de la bodega y tener alguna opción más para acompañar una comida mas que notable y elevar así el nivel de la experiencia.

Empezamos con un Casar de Burbia 2014 (Mencía – Bierzo), un vino muy correcto, conocido y con cierto predicamento en el sector hostelero, aunque resulta obvio que hay mejores mencías. Continuamos con «Sembro» 2016 (Tempranillo – Ribera del Duero), el más flojo, simplemente correcto. Finalizamos con un «Costumbres 2015» ( Garnacha y Graciano – Rioja baja), sin duda el mejor, un vino muy recomendable de elaboración artesanal que ya conocíamos, y que además (como los anteriores) se ofrece a un precio de lo más contenido, en consonancia con el del menú, lo que es de totalmente de agradecer.

 

 

A modo de conclusión podemos decir que La Taúlla es sin dudarlo una de las mejores opciones gastronómicas en el panorama murciano. Cocinero con talento, nivel medio muy bueno, muy alto en las verduras, y un lugar agradable y bien atendido. Además a un precio, que aunque ha subido algo, sigue muy ajustado para el nivel gastronómico que presenta. Un must en Murcia, esperemos que siga por el buen camino. Volveremos.

 

Visita Noviembre 2017

 

La Taúlla de Julio Velandrino

Calle Antonio Flores Guillamón 2

30100 Espinardo, Murcia

Telf: 868 07 99 80

Precio Medio 40 – 50. Euros.

 

El pasado 11 de octubre algunos de los miembros de la asociación, acompañados de los amigos de @VinAchoMurcia, compartimos una cata de vinos de Jerez organizada en Vinateros, enoteca de referencia en Murcia, a la que lo primero agradecemos la disposición y el entusiasmo con la que organizaron el evento, de un nivel notable tanto por los vinos degustados como por las explicaciones y comentarios que los acompañaron, todo en un ambiente de los mas agradable. Compartimos una velada estupenda en todos los sentidos, y así se lo queremos transmitir a Fran Lopez, sumiller de elevada formación (actualmente prepara el Diploma de la Wine and Spirits Education Trust, antesala del Master of Wine) con notable aptitud para transmitir conocimientos, gestor de la enoteca y conductor de la cata, al que trasladamos nuestro agradecimiento.

Vinateros organiza mensualmente una serie de catas de acceso libre para el publico en general, y fue en una de ellas, de «Riojas clásicos vs Riojas modernos», en la que surgió la idea de realizar una más especifica dedicada a los distintos vinos de jerez, vinos sobresalientes que sin embargo no tienen el acceso y la difusión que merecen, aunque esa es otra cuestión. Fran aceptó encantado el encargo, y el resultado, más que satisfactorio, fue el que pasamos a comentar.

El evento comenzó con una cata en paralelo de Finos y Manzanillas, con el objetivo de comparar y apreciar los matices y diferencias entre ambos, que si bien proceden de la misma materia prima, la uva palomino producida en el marco de Jerez, envejecen en bodegas de Jerez y el Puerto de Santa Maria (los finos) o en las de Sanlúcar de Barrameda (las manzanillas), proporcionado las distintas condiciones climáticas de ambos lugares matices sutiles que los diferencian y dan carácter.

Manzanilla Maruja. Bodegas Juan Piñero.

Fino Ynocente. Bodegas Vladespino.

Tras los vinos de entrada, siguiendo con la cata en paralelo, pasamos a vinos ya de mas entidad. Un fino de Bodegas Tradición con una vejez media de 10-12 años, y una Manzanilla pasada de Equipo Navazos, un vino de una vejez media de 15 años proveniente de una solera creada en 1986.

Bota 59 Mazanailla Pasada «Capataz Rivas». Equipo Navazos.

Fino Tradición. Bodegas Tradición.

De los 4 vinos, sin duda, la Bota 59 de Equipo Navazos fue la que mejor recuerdo dejó. Un gran vino, y un gran anticipo lo que se avecinaba a continuación.

Siguiendo el esquema propio de los vinos de V.O jerez, pasamos a degustar un amontillado VORS 30 años, de Bodegas Tradicción, un peso pesado con una vejez media de 45 años, que gusto muchísimo. Uno de los triunfadores de la noche sin duda junto con los palo cortado.

Amontillado Tradición VORS 30 Años. Bodegas Tradición.

 

Pasamos a los Olorosos: el objetivo era observar la diferencia entre un oloroso (Cruz Vieja) elaborado según el tradicional sistema de solera (la solera data de 1900 y al que se le estima una vejez media de 20 años, y un oloroso de añada (Williams&Humbert 2009), sistema que se esta recuperando poco a poco en el marco de la denominación de origen. Las diferencias resultaron evidentes, ganó por goleada el Cruz Vieja, un vino con muchos más matices y recorrido.

Oloroso Williasms & Humbert Añada 2009

Oloroso en Rama Cruz Vieja

 

Fue con los palos cortados con los que la cata alcanzo su máximo nivel. Comenzamos con un Capuchino VORS 30 años, una delicia, el triunfador de la noche sin duda. Este palo cortado procede de una solera formada por 25 botas que se remonta a 1790, una de las mas antiguas de Jerez, creada por los monjes Capuchinos, propiedad de la familia Osborne, con una antigüedad media estimada superior a 60 años de antigüedad, aunque la bodega la fija oficialmente en 30 años. Un lujo su presencia en la cata, lo disfrutamos muchísimo.

Palo Cortado VORS 30 Capuchino. Bodegas Osborne

Aunque no estaba previsto, nos gustó tanto la experiencia palo cortado que, y con ganas de no bajar el (elevado) nivel, nos abalanzamos sobre un Palo Cortado VORS 30 de Bodegas Tradición, con una vejez media de 32 años. Otra joya, aunque en general la impresión es que en el duelo salió vencedor el Capuchino. En cualquier caso estamos hablando de dos GRANDES vinos, y fue un placer degustarlos y comentarlos.

 

Finalmente acabamos con un Pedro Ximenez como no podía ser de otra manera. Un PX Maestro Sierra. Aunque obviamente, después de lo acontecido previamente, se nos quedo un poco atrás, fue un buen broche final para una noche sobresaliente.

 

Reiteramos el agradecimiento a Vinateros y a los amigos que nos acompañaron en la cata. Seguro que repetiremos.

 

Resumen de la cata

 

Foto de grupo

 

 

Enoteca – Vinateros

Carretera de Churra Km. 3 Junto Cubos, Carril de los Alejos,

30110 Murcia, España

968 83 37 23

Nueva visita a la taberna japonesa Izakaya Okina, mediodía, mitad de agosto y afluencia más que respetable. Es un claro síntoma de que funciona, y con razón.

Izakaya Okina es un japonés más informal que otras referencias en la ciudad de Murcia, cocina más sencilla, hay quien dice que precisamente por ello más autentica, que maneja buen producto a precios contenidos para lo que suele ser un restaurante japonés, por lo que es una muy buena opción para quitarse el antojo de japonés en un formato más distendido, sin por ello renunciar a comer bien, o también para iniciarse en la gastronomía japonesa.

Situado en la «zona de las tascas”, el local es pequeño y sencillo, pero acogedor. Responde más al concepto de taberna que al de restaurante, informal por lo tanto, donde los platos están concebidos para compartirlos al centro de la mesa, y que además cuenta con una barra en la que también se come muy a gusto observando como trabaja el chef. El servicio es atento y muy correcto.

Los fines de semana suele estar completo, por lo que hay que reservar con cierta antelación. También existe la opción de realizar un pedido a recoger (no tienen servicio de reparto a domicilio), lo que está muy bien porque permite cenar japonés en casa a un precio relativamente contenido y en un nivel de calidad muy superior al de cualquier sushi take away.

No leímos la carta, suficientemente variada hay que apuntarlo, y nos dejamos aconsejar porque suelen tener muy buenas preparaciones fuera de carta, aunque esta vez, tal vez por las fechas, no estaban disponibles.

Comenzamos con Las Yaki Gyoza Carne, rematadas en la plancha tras la cocción. Tanto en su versión de carne o de verdura son imprescindibles, un delicia, jugosas y sabrosas, y eso en las gyozas no es tan fácil. Nos atrevemos a decir que tal vez son las mejores de Murcia.

 

El Usuzukiri Pez Mantequilla (rollitos de pescado rellenos de setas), segundo entrante, mantiene el buen nivel de las Gyozas. Muy sabroso, aunque arriesgado, funciona muy bien como entrante ya que los bocados son pequeños y ligeros. 

 

Tras dar buena cuenta del Tartar de atún, que lo tienen muy conseguido y es otra buena opción para comenzar, seguimos con el Niguiri atún con foi y el Futomaki Ryoji (Salmón, mango, ikura, langostino y mahonesa japonesa). Ambos solo correctos.

En el niguiri, aunque el atún es de calidad, el trozo de foi es testimonial, y si has probado en niguiri Enso, su primo mayor, lo primero que te vendrá a la cabeza es la comparación entre ambos (lo que tal vez vicie el juicio), y verás que les separan años luz. Recordamos de otras veces bastante mejor por ejemplo el niguiri de vieira Okina Style. Al futomaki le falta potencia y sabor a nuestro entender. Fue lo que menos gustó.

 

Recuperamos el ritmo y el buen hacer con el Uramaki Anguila (anguila, crema de queso y aguacate), bastante sabroso, y el Uramaki Rainbow (aguacate, cangrejo, tobiko, salmón, atún y mahonesa murciana), tal vez la mejor preparación, la más compleja y completa. Ambos muy bien.

 

 

De postre unas bolas del clásico helado de té verde. Para cumplir el expediente, sin más. En carta tienen solo otro postre más, el Ice Baby, un Mochi (masa de arroz rellena) que esta vez no pedimos, pero de otras visitas podemos decir que resulta más convincente que el helado y sin duda es bastante mejor opción.

 

Regamos la comida con unas cervezas artesanales japonesas. Un acierto, merece la pena, bastante ricas, y permite salirse de las cervezas japonesas de siempre. Hay más variedad, así que habrá que volver a pedirlas. A 4,5. Euros la unidad, ojo.

 

Precio medio 25-30. Euros por persona. Seguramente, relación calidad, el mejor japonés de murcia.

Importante: Reservar con antelación.

Izakaya Okina
C/Andrés Baquero, 9
30.0001 Murcia
Tel: 968 11 88 24

El pasado 9 de junio, los miembros de la Sociedad Gastronómica Palomo Cocinero, visitamos el restaurante La Cabaña de la Finca Buenavista, único restaurante de la Región de Murcia que luce (dos) estrella michelin, y a cuyo frente se encuentra el reconocido chef Pablo González Conejero. La visita además contó con la activa y cariñosa colaboración de Joan Belda, sumiller del restaurante y amigo de la sociedad, a quien agradecemos la especial atención referida y el magnifico maridaje que acompañó la comida, del que luego hablaremos.

En la sociedad, cuando planteamos realizar comentarios, que no criticas, de los restaurantes que visitamos, intentamos hacerlo desde la percepción y el sentir general del grupo, dejamos reposar un tiempo las sensaciones del momento para tener una visión más sosegada, y siempre expresamos la opinión del colectivo, seguramente mas objetiva que la de un solo redactor con sus conocimientos y manías. Todos habíamos estado antes en La Cabaña en varias ocasiones, ya sea en grupo o por separado, por lo que tenemos cierto conocimiento de la trayectoria del mismo, y las expectativas eran en general altas, aunque en años anteriores había evidentes detalles por pulir en lo que se refiere a al concepción del menú, a veces más artificioso que efectivo.

Pues bien, esta vez, y hacia tiempo que no podíamos decirlo, las expectativas se ha visto cumplidas y superadas, y ciertamente la comida fue de lo mas satisfactoria. Realmente Pablo González Conejero ha centrado el tiro, ha encontrado el camino (tampoco estaba antes muy desencaminado), y el sabor protagoniza el menú por encima de otras variables (técnica, vistosidad…), que aunque siguen ahí de manera sobresaliente, se ven superadas por un golpe tras otro de buen hacer y contundencia gustativa en lo que a las preparaciones se refiere. No hubo discusión la respecto en el grupo, el paso a delante es clarísimo, el menú prácticamente inatacable, la experiencia sobresaliente, y la sensación de que La Cabaña esta a años luz de cualquier otro restaurante en la región, por mucho que algunos pretendan acercársele un mínimo. Es más, desde la experiencia que nos da haber visitado otros estrellas michelin, en sus distintas categorías, creemos que la segunda estrella debe estar al caer… merecida ciertamente es.

Mención especial queremos hacer a Joan Belda y el autentico espectáculo que nos proporcionó. En un restaurante de esta categoría tan importante es la comida como la bebida, y al maridaje le pedimos siempre no solo armonía con el menú, lo que en este caso no es fácil, sino capacidad de sorpresa y variedad. Disfrutamos de nueve referencias, algunas de mucho calado, y fue un disfrute absoluto.

En cuanto a la bebida, comenzamos por una cerveza artesanal exclusiva de La Cabaña: «Tress», que resultó un acierto y un descubrimiento notable. 

 

Posteriormente realizamos el recorrido propuesto por Joan Belda, que a continuación reproducimos:

 

 

Agrapart & Fils Terroirs AOC Champagne

Dr. Von Bassermann Jordan Freundstück Forst 2015 PDO Pfalz

Domaine Jaques Prieur Champs-Pimont Mágnum 2008 AOC Beaune

Callejuela Manzanilla Añada 2012 DO Manzanilla de Sanlúcar

Cypres des Climens 2013 AOC Barsac

Artadi Pagos Viejos 2006 DOCa Rioja

Chateau Leoville-Poyferré 2007 AOC Saint-Julien

Domaine Foreau Clos Naudin 2009 AOC Vouvray

La Spinetta Oro 2008 DOCG Passito d’Alba

 

Sin duda una experiencia única, de la mano de un sumiller de un nivel incontestable, que merece un post exclusivo que pronto verá la luz. Vaya tándem el de chef/sumiller que tiene la cabaña!!.

El servicio de sala sigue igual, igual de bien queremos decir, al mejor nivel: Impecable, coordinado y atento. Esta al nivel de «estrellados» como Quique Dacosta, por establecer referencias de calado que tenemos cercanas en el tiempo.

El menú se desarrolla en tres escenarios/actos, comenzando con lo que denominan «La calle del aceite»: Un recorrido a pie por 4 estaciones, antiguos depósitos de aceite, en cada uno de los cuales se cocina en el acto y ante el comensal una preparación, siendo protagonista en cada una de ellas una variedad concreta de aceite de oliva virgen extra, y donde el tamal de tubérculos tal vez fue lo mas reseñable. La verdad fue lo que menos gustó, tal vez por que las temperaturas del día no acompañaban el paseo, y además desde la perspectiva de la comida completa, y lo agradable del siguiente acto en la terraza, seguramente fue lo mas flojo y creemos hasta cierto punto prescindible.

 

El siguiente acto se desarrolló en la terraza. Un rato de lo más agradable, en el que ya desde el primer bocado fuimos conscientes de lo que nos íbamos a encontrar. Reseñables el Blini de anchoa, el mochi salado y el falso huevo trufado, aunque en general el alto nivel se mantuvo constante.

El rato en la terraza estuvo regado por un champagne y un riesling magníficos:

  • Agrapart & Fils Terroirs AOC Champagne
  • Dr. Von Bassermann Jordan Freundstück Forst 2015 PDO Pfalz

 

Posteriormente, ya dentro de la cabaña, se desarrolló el resto de la comida. De nuevo nada defraudó, el nivel constante, sin apenas altibajos, brutales el coral marino, el Obsiblue-langostino azul y los tallarines de sepia y tal vez mas flojas las lentejas con tendones de ternera, por reseñar lo que mas y menos gustó. Los vinos que protagonizaron los principales fueron:

  • Domaine Jaques Prieur Champs-Pimont Mágnum 2008 AOC Beaune
  • Callejuela Manzanilla Añada 2012 DO Manzanilla de Sanlúcar
  • Cypres des Climens 2013 AOC Barsac
  • Artadi Pagos Viejos 2006 DOCa Rioja
  • Chateau Leoville-Poyferré 2007 AOC Saint-Julien

 

 

Finalizando la comida se presentó en la mesa el chef, donde preparó el plato final, solomillo de vaca gallega con patatas asadas en barro a la brasa, acompañadas de una vinagreta que también prepara al momento. Realmente curioso resulta ver las bolas de barro cocido, de las que tras unos golpes para romper la cobertura de barro aparecen las patatas cocidas, que sirve con una vinagreta que también prepara la momento. El solomillo, estupendo de punto, lo acompañamos con un Chateau Leoville-Poyferré 2007 AOC Saint-Julien

 

 

Tal vez en los postres es donde bajó algo el nivel y mas margen de mejora haya. El de naranja amarga no es un postre fácil y no permite términos medios en lo que a gustos y opiniones se refiere. El de chocolate, si bien estaba bueno, viendo el nivel técnico de lo que le había precedido, se quedó algo atrás.

Los regamos con un:  La Spinetta Oro 2008 DOCG Passito d’Alba

 

 

Mención especial la tabla de quesos murcianos. El queso azul, de Lorca, cuya producción acapara el restaurante en su totalidad, es una maravilla.

Los regamos con un: Domaine Foreau Clos Naudin 2009 AOC Vouvray

 

 

La mesa y el carro de Petit Fours, de lo mas completo y variado, con Joan al mando:

 

 

La conclusión es clara: La Cabaña, Pablo González Conejero y Joan Belda están es su mejor momento, muy por encima de cualquier restaurante en muchos kilómetros a la redonda, y a un nivel superior al de la estrella que poseen desde 2010, ya que la evolución desde entonces es notoria y notable. Visita obligada.. y única.

Visita Junio 2017

Actualizamos a Noviembre de 2017: Como intuíamos, la segunda estrella cayó, y con todo el merecimiento. Enhorabuena!!!

  El grupo con Joan Belda

El 31 de Marzo, con motivo de la entrega del premio «Palomo Cocinero», los miembros de la asociación disfrutamos de una comida en el conocido restaurante murciano «Local de Ensayo» sito en Puente Tocinos (Murcia), a cuyo frente se encuentra el conocido y prometedor cocinero David Lopez.

El menú, una larga sucesión de snacks de notable creatividad, resulto bastante sorprendente, tanto que entre tantos pases, muchos notables, hubo algunas combinaciones que resultaron difíciles de entender y no fueron del agrado mayoritario de la mesa. En general el menú gustó, aunque en la mesa hubo voces discordantes. Es de agradecer y de reconocer el tremendo esfuerzo creativo y la notable técnica que impregna el menú, pocos sitios en la región son capaces de ofrecer una comida así, aunque creemos que le falta pulir ciertas preparaciones en lo que a la combinación de sabores se refiere, incluso simplificarlo algo para darle más sentido global.

Algunos ejemplos del menú:

 

Mención especial este conejo, de muy larga cocción, que creemos fue lo mejor de la comida, gustó muchísimo, sobresaliente:

 

Respecto a los postres, la sensación fue de continuidad respecto al menú: mucha creatividad, y preparaciones notables, junto con alguna combinación difícil de encajar.

Petit Fours, muy buenos:

El Bebercio. El tinto de Guadalajara nos bajó el nivel, pero en general muy bien. Carta de vinos mas que correcta pero corta.

 

Respecto al servicio de sala, muy atento y voluntarioso, aunque algo falto de rodaje. Como ejemplo, al comenzar la comida se pidió un «negroni» de aperitivo, y no supieron a que nos referíamos. En un local con pretensiones altas es un fallo entendemos reseñable. A mejorar.

Por último, tal vez lo que menos nos gustó, fue el local. No tanto por la ubicación (aunque pide a gritos un emplazamiento en el centro de Murcia) ni por la decoración (a la moda), sino por el ruido ambiente y el poco espacio entre mesas. Muchos comensales en un espacio no muy bien insonorizado.

La sensación, con carácter general, es que la comida si bien fue notable no cubrió las expectativas creadas (repetimos que en el grupo hubo a quien no le convenció). Reseñable desde el punto de vista creativo, se agradece el esfuerzo y se adivina un prometedor futuro, pero creemos que al restaurante en general le falta una «vuelta de tuerca»: Afinar el menú, el servicio,  y cambiar el local, especialmente si aspira a cotas altas. Si mejora será un gran restaurante.

 

Las chicas

Precio medio por persona: 60. Euros

Local de Ensayo

C/ Policía Ángel García, 20

968 247 054  · 620 909 244

30006 Puente Tocinos,  Murcia




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